viernes, 20 de enero de 2017

TEMPORAL

Acabo de enterarme de los diversos cortes en la A3 debido a los problemas causados por las nevadas e irremediablemente he de recordar que hace la friolera de sesenta años, durante la primera semana de Abril, ocurrió lo mismo y el autobus  "de linea" (como se decía entonces) desde Alicante con destino a Madrid no pudo salir de la estación de autobuses de Albacete debido al mal estado de la carretera. Por entonces aún no existían autovías ni autopistas, tan solo carreteras con muchísimos badenes, y dando gracias.
Tanto pasajeros como conductor tuvieron que hacer noche en la sala de autobuses de la estación  menos una niña que amablemente fue invitada por el jefe de estación a pernoctar en su hogar, al abrigo del frío, junto a sus dos hijas de la misma edad.  Aquellas niñas tosían mucho pero a la cría  poco o nada debió importarle pues debió caer rendida.  A la mañana siguiente la devolvieron a sus padres que junto al resto de viajeros prosiguieron  camino destino Madrid.   Pocos día después la cría se puso malísima y no paraba de toser, le llevaron al médico que le diagnosticó "tosferina  y al menos un mes de encierro casero. Por un lado lo sintió muchísimo pues no podría jugar en el único espacio habilitado para tal cuestión: el colegio, por otro agradecía no tener que madrugar y poder dormir tanto como quisiera, eso sí, siempre tos mediante.

"http://www.elmundo.es/salud/2015/10/27/562f56f646163f5b648b4602.html
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001561.htm



Conocía bien los temporales levantinos, lluvias intensísimas acompañadas de fuertes ráfagas de viento que  con frecuencia anegaban la población, algún minúsculo tornado acaecido en cierta ocasión  se llevo unos cuantos muebles de terraza volando y desde entonces decidió dejar de  tener objetos en la terraza salvo que no tuviera más valor que el de su utilidad.






Al día siguiente de tan cacareada nevada a nivel costero, que no serviría sin de  de asueto para  escolares y profesores surgió un fuerte temporal, de los  que inundan calles y carreteras, con fortísimas ráfagas de viento.  No obstante, jugando con su experiencia en este tipo de avatares metió a sus compañeras en el maletero y partió hacia la piscina de un pueblito cercano.  Mientras conducía por el habitual camino interior escoltado por naranjos pletóricos de fruto,  que le ahorraba tiempo y alegraba la vista, vistos los charcos en formación se dijo que no podría volver por el mismo lugar y que debería hacerlo por la 332.
En la recepción del centro deportivo le advirtieron que el agua, debido a las nevadas del día anterior, se encontraría más fría de lo habitual, quedaba avisada.  Asomó las narices por la cristalera y descubrió una "calle piscinil" libre y gente nadando en las demás, la "calle" vacía para ella sola le tentó a pasar no sin antes explicarle a la amable recepcionista que solía nadar con neopreno, que además siempre llevaba uno de repuesto en la bolsa de deporte y  esta vez haría uso de él.
Nadie se percataría de una vieja más o menos con un par de neoprenos sobre su cuerpo, además la chavalita "salvavidas" del centro  llevaba una gruesa rebeca sobre el bañador.  "Pobrecita, seguro que pasa más frío quieta parada ahí fuera que yo nadando dentro", pensó, y sin mediar otro pensamiento se tiró de cabeza al agua y salió pitando hacia la otra punta de la piscina.
Mientras cumplía con su disciplina natatoria habitual  escuchaba un fortísimo repiquetear de lluvía martilleando el tejado de la piscina. Aceleró las brazadas en la medida de sus posibilidades y al acabar la disciplina habitual  se vistió a toda prisa y salió con la trenza  aún casi chorreando hacia el vehículo aparcado al lado de la entrada al centro donde sus dos amigas perrunas le esperaban a todas luces aterrorizadas puesto que no alborotaron al verla llegar sino que permanecieron acurrucadas.  Cruzó los dedos y se encamino hacia la 332, carretera más transitada y por tanto con menos peligro de toparse con aquellos inmensos charcos de vocación lagunera.  La lluvia  arreciaba por momentos, los rayos y los truenos le retaban amenazadores ante sus narices, el limpia parabrisas chirriaba y no daba abasto.  Por fin llegaron al aparcamiento  y las perritas salieron despavoridas hacia casa, se les debieron olvidar las presiones urinarias de tanto miedito como pasaron.
"Esto no lo vuelvas a hacer", se reconvino muy seriamente a sí misma, lo cual implicaba que no volvería a nadar hasta pasados más días de los establecidos (y solo su espalda sabía cuanto lo necesitaba) ....."pero mañana dicen que el temporal levantará grandes olas y esas no te las vas a perder aunque seguro que  quedará en nada comparado con los del cantábrico, pero "las chicas", desde luego, se quedan en casa."



http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/12/16/valencia/1481907523_769322.html

12 comentarios:

  1. A mí me pasa como a las perritas. Me "acongoja" la lluvia, el viento, la nieve, el temporal. Tiendo al bloqueo, al mal humor... Donde esté un día radiante que invita a vivir, como el anuncio del Martini...
    Un saludo.

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  2. Me gusta mucho el mal tiempo...Disfruto ver caer la lluvia un montón...Está mañana casi que no pasaba a consulta viendo los copos de nieve, que no cuajaron :( , pero igual la disfrute.

    No hago mala cara al sol, pero donde haya lluvia, no hay sol que le haga competencia :D

    Besote guapa

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  3. CAYETANO. En principio el clima no me afecta demasiado, creo, aunque el mediterraneo me encanta. Evidente.

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  4. Que mala suerte la pobre, mira que contagiarla de tosferina, eso es ir de Guatemala a Guatepeor, con la buena intención del jefe de estación y todo...
    Yo aquí llevo dos dias sin salir a caminar, no nieva, pero hace un frio que pela para lo que ypo estoy acostumbrado 12º y con un viento que hace que la sensación térmica sea terrible, pero estoy calentico y muy feliz en el ranchito, por sentirme así, me gusta el mal tiempo... :)
    Besos y salud

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  5. GENIN. Asi debes seguir, cuidandote. Lo cierto es que el viento intenso me sienta fatal.
    Aquella mona se acabo acostumbrando a asumir limitaciones de toda indole y no parecia darse por enterada por mucho que le cayera encima. "Tu puedes" le decian sus mayores y ella se lo creia, la muy boba.

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  6. Disfrutar el tiempo como viene, no hay otra
    Cariños y buen domingo

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  7. Parece que el cielo estuviera a punto de caer sobre nosotros. Será el augurio de lo que está por venir. Y desde luego, temporales lo hubo y los habrá, no hay tanta distancia en entre aquellos años y estos, hoy con más recursos pero sin que luzcan. Al menos te recuperaste de la tosferina y pudiste leer a tus anchas.

    Un abrazo

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    1. AMALTEA. Perdona la tardanza pero no he podido venir a la biblioteca hasta ahora y se me habían pasado los últimos comentarios.
      Parece que el cielo nos cae encima siempre que los apurillos acucian. Ciertamente, disfruté leyendo mucho durante aquella circunstancia por muy negra que la pintaran "los mayores".

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  8. A la hora de valorar el tiempo podemos observar ahora y siempre aquello tan socorrido de que "nunca llueva a gusto de todos"....Aprovecho para decir que me encantan las nevadas, quizás porque cada vez escasean más. Lo de esta semana pasada ha sido fantástico. No ignoro que todas las monedas tienen dos cara, ¿eh?

    Saludos

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    1. LUIS ANTONIO. Lo malo de las nevadas ciudadanas persistentes es todo lo que "enguarran". Cuando nieva siempre recuerdo a los espacios acostumbrados a lidiar con la nieve, por ej. a mi hijo y su familia suelen salir "a paladas de nieve" muchos días de invierno , y los "mediterraneos" nos sorprendemos!

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