miércoles, 30 de noviembre de 2016

ENHORABUENA TERRETA

Hoy día 30 de Noviembre, las fallas son   nombradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.



A ver si la tierra valenciana consigue salvar el patético bache en el que  se hundió  y se recupera en algún sentido. Fui testigo de su desgracia  y dolió. ¿Serán aullidos  lejanos de  biología?

1967




"TRANSMITIR LOGOS" con FILÓSOFAS PIONERAS PATRIAS

"La vida solo se puede ser comprendida en retrospectiva, pero  debe ser vivida en perspectiva, desafortunadamente": Soren Kierkegaard.

Hizo falta que Carl Gustav Jung incidiera en el maridaje entre consciente e inconsciente para que el ser humano tuviera acceso a aspiraciones de plenitud, lo cual sumado al  desarrollo tecnológico que sustituía  mucha mano de obra y al  natural egoísmo biológico propició asumir en la sociedad occidental de forma natural y paulatina el control de la natalidad  libre de culpas.

Históricamente las mujeres pudieron transmitir vida, cuidarla, pero no  Logos.  Así nos ha ido la historia, basada  en la fuerza bruta, en términos generales. Medio mundo sometiendo brutalmente al otro medio por las más diversas causas.   El género femenino hubo de aislarse, para sobrevivir con el menor daño posible, en la más humilde de las parcelas: la doméstica, así  como extender su inteligencia, si la tuvieren,  de forma subrepticia y sentirse impotentes.  De todo esto tenemos amplia experiencia la vieja guardia femenina de mi generación y de las inmediatamente anteriores.  Esperemos que las parcelas de independencia que hemos conseguido en la actualidad  se extiendan con premura  a través de otras culturas. (http://periodicolavoz.com.mx/dan-tutoriales-en-tv-para-ocultar-golpes-con-maquillaje/) .
Puedo asegurar que el género masculino a la larga lo acabara agradeciendo aunque inicialmente deba rendir  tributo de humildad a un ego ancestral.

1964: Un "amigo": "Qué pena, qué mala suerte ha tenido ese con su hija. La ha dado por leer a Nietzsche  y a chalados como ese. Además dicen que la gusta  pensar." (laísmo intencionado)

Su interlocutor: "Pues como a él, y mírale por ahí va tan contento. Ese no se entera."

http://www.rtve.es/alacarta/videos/uned/uned-2-18112016-celia-amoros/3806008/



https://es.wikipedia.org/wiki/Celia_Amor%C3%B3s


Celia Amorós Puente (n.Valencia 1 de enero de 1944) es una filósofa y ensayista española, teórica del feminismo. Referente clave en el llamado feminismo de la igualdad ha centrado una parte importante de su investigación en la construcción de las relaciones entre Ilustración y feminismo. Su libro Hacia una crítica de la razón patriarcal constituye un nuevo enfoque desde la perspectiva de género (estudios de género) de la filosofía, pone de manifiesto los sesgos del androcentrismo y reivindica una revisión crítica por parte de las mujeres de la misma.1
Es catedrática y miembro del Departamento de Filosofía y Filosofía Moral y Política de la UNED.1 Entre sus principales investigaciones: los procesos de Ilustración y sus implicaciones para el feminismo y las mujeres en el Islam, y los Derechos Humanos y los derechos de las mujeres en el marco del multiculturalismo.2 En 2006 se convirtió en la primera mujer que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Amelia_Valc%C3%A1rcel

Genial  discurso de Amelia Valcarcel en el primer enlace, el  del video.


Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós (Madrid, 16 de noviembre de 1950) es una filósofa española. Estudió filosofía en las universidades de Oviedo y Valencia. Su formación inicial fue analítica, pero sus primeros trabajos los dedicó al idealismo alemán. Durante tres décadas fue docente en la Universidad de Oviedo y actualmente Catedrática de Filosofía Moral y Política de la U.N.E.D. Es Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado desde 2004 y miembro del Consejo de Estado desde 2006.

lunes, 28 de noviembre de 2016

UN DESCUBRIMIENTO ACCIDENTAL EN PROCESO DE DESARROLLO

www.sciencealert.com/scientists-just-accidentally-discovered-a-process-that-turns-co2-directly-into-ethanol



Converting pollution into fuel.
BEC CREW
19 OCT 2016

If scientists can figure out how to convert atmospheric carbon dioxide into fuel - and do it at an industrial scale - it would, quite literally, change the world. Last month, we hit the highest levels of atmospheric CO2 in 4 million years, and it’s now permanent, meaning we’ll never be able to drop to 'safe' levels again.
But if we can turn CO2 into a fuel source, we can at least slow things down a bit, and now researchers have developed a process that can achieve this with a single catalyst.
.....el texto continua en el enlace al principio de la pg.

sábado, 26 de noviembre de 2016

EJEMPLO DE SIMBOLISMO ASTRAL JUNGUIANO

UNA SIMPLE ACLARACIÓN ASTROLÓGICA

13/8/1926

Convendría considerar  que aquello con lo que nos topamos en el vida exterior refleja, en última instancia, lo que existe dentro de nosotros mismos así como que las relaciones que establecemos dentro de la polaridad  subsiguiente  resultan el mejor espejo y la mejor enseñanza  de la urdimbre primordial de  nuestra psique.

Esta   idea no resulta nueva pues se encuentra  implícita en gran parte del pensamiento  griego al igual que la podemos encontrar en las enseñanzas herméticas el Renacimiento; sin embargo resultaba relativamente algo  nuevo en la literatura astrológica de hace cinco décadas por más que  Jung, quien se valió constantemente de sus intuiciones sobre la astrología, hubiera escrito exhaustivamente acerca del tema.  La astrología, no obstante, logró entrar en Inglaterra de la mano de la Teosofía.  Esta última  en cuanto sistema filosófico resulta benigno pero, sin embargo, se aparta con timidez de esa “naturaleza inferior” que la psicología profunda tanto se ha esforzado por devolver al lugar que se merece al pretender considerar la totalidad el individuo.

13/8/1926 (versión solar)



La psicología de Jung es más circular que vertical y que da valor a todas las dimensiones de la psique con la intención de mantener la salud, la armonía y el equilibrio psicológicos, por no hablar de ser capaces de dejar que los otros sean ellos mismos y no extensiones del sí  mismo. 
 La forma psicoanalítica de abordar la conjunción espacio temporal en un plano circular, llamado horóscopo,  entrelazado a los cuatro elementos básicos (fuego, aire, agua, tierra) y a las cuatro funciones de la conciencia ("yo-los demás" en el eje horizontal + "ancestros-destino" en el eje vertical) resulta altamente satisfactoria. Tan solo estos datos, aunque existan muchos más,  pueden representar la espina dorsal esencial de la una carta astral así como una imagen global de la pauta de evolución del individuo.




Es mucho el daño que, sin proponérselo, han causado a la astrología las columnas que los periódicos y las revistas populares dedican a los signos solares, y lamentablemente, incluso los más serios estudiosos de la astrología suelen caer en la misma trampa que el lector de tales columnas.

Valga de ejemplo  el principal de tales símbolos como ejemplo, es decir  el signo solar. 
 Este generalmente  se interpreta  como un conjunto de pautas y comportamiento preexistentes, por tanto cristalizadas. De este modo es probable leer que si uno es Aries resulta impetuoso, impulsivo, precipitado y le gusta competir y que  si nace Tauro será estable, digno de confianza, sensual, obstinado y aficionado al bienestar material y así respectivamente con el resto del los signos del horóscopo.  Pero todo ello resulta tan simple como lo han querido vender unos simples a una sociedad a modo de reflejo de su propia simpleza, y lo más triste es que ha cundido; lo cual no solo enfurece a quienes se acercan a los cielos con respeto, conscientes  de su continuo cambio  sino que les puede entristecer hasta límites insospechados porque poco importa  el signo solar, como el resto de los simbolismos interpretados de forma tan banal.
26/11/2016
 
En realidad  tendría mucho más sentido y estaría más de acuerdo con la comprensión de la psique aportada por la psicología analítica considerar al sol no como un mero catálogo de rasgos de carácter, sino como aquello que uno se esfuerza por llegar a ser, lo que uno es en potencia.  Es decir, este símbolo del yo plenamente integrado  raras veces se alcanza  antes de haber pasado los primeros treinta años de vida, lo cual coincide con el comienzo de un auténtico cuestionamiento de un  sí mismo que llega pisándole los talones a la crisis de los veintinueve años, conocida en el argot astrológico como  “el retorno de Saturno”. (Cuando  la danza de dicho planeta a través de la “ro(u)ta” del zodíaco personal  alcanza el mismo punto del nacimiento de un individuo, es decir recorre sus primeros 360º.

26/11/2016 (versión solar)

Vivir plenamente todo el potencial del sol resulta un viaje para toda una vida, por eso podemos decir que el signo solar NO hace que uno sea nada en particular; sino que más bien simboliza aquellas energías o aquel mito específico del cual estamos tratando de cobrar conciencia, y que intentamos expresar de manera creativa.  
Es tarea de cada individuo tomar conciencia del significado del simbolismo de su signo solar y expresarlo a través del canal de su propia y peculiar individualidad,  o en plan gráfico: a través del  ingrediente más llamativo (no siempre el más importante) de su “receta particular”.  Como si los individuos fuéramos guisos diferentes con las mismas materias primas  pero, estas últimas, en distintas proporciones, tratadas, troceadas e incorporadas en distintos momentos de la “cocción vital”. De esta concepción quizás surgiera la popular expresión de “le falta un hervor”, cuando un individuo demuestra andar escaso de algún ingrediente vital para su desarrollo.




De este modo resulta probable que haber nacido con el sol en Aries no haga a un hombre impetuoso e impulsivo, sino que necesite cultivar un sentido de la vitalidad de la vida, una capacidad para hacerse valer en el mundo exterior para iniciar cambios y reaccionar en forma creativa frente  a los obstáculos si ha de llegar a integrarse.  A riesgo de simplificar excesivamente, lo cual no resulta recomendable en absoluto, porque estaríamos cayendo en el mismo error simplista que criticamos. Para que resulte más sencillo de entender valgan  estos sencillos ejemplos referidos al astro sol.
Por tanto,  de manera similar, diríamos de  Tauro que debe aprender a relacionarse con el mundo terrenal y a incorporar  el sentido de un valor permanente.  Géminis tendría que aprender a cultivar sus poderes de discernimiento intelectual para poder saber más acerca del mundo que lo rodea. Cáncer debería aprender a abrir hacia los otros el caudal de sus sentimientos, para así poder alimentar los gérmenes de conciencia en aquellos a quienes ama.  Leo, a reconocer mediante sus esfuerzos creativos ese centro que lleva dentro se sí, que es el auténtico creador y al que debe rendir pleitesía.  Virgo a perfeccionarse y refinarse en su condición de vehículo de servicio para poder asumir su parte en la transmutación de todo lo que hay en la vida de  humilde o indiferenciada. Libra deberá aprender a reconocer los opuestos que hay en su propia naturaleza y a equilibrarlos de tal modo que pueda relacionarse con los otros.  Escorpio a amar e integrar su propia oscuridad de modo que pueda curar y curarse de la oscuridad que le rodea.  Sagitario a  ver la coherencia subyacente en toda aspiración humana para así  poder transmitir a otros su sentimiento de lo significativo de la experiencia vital. Capricornio a dominar su medio y también a dominarse para resplandecer como ejemplo del poder de la voluntad humana.  Acuario debe aprender a tomar conciencia de la vida grupal del colectivo donde forma parte y la manera de poder ofrecer su participación en el crecimiento de la conciencia colectiva. Piscis a ofrecerse como un don a la totalidad  de la vida para así poder cumplir con la tarea de rescatar lo que se ha perdido.


En resumen: El signo solar no es sino un conjunto de pautas de comportamiento y no hará que nadie sea sino   el símbolo de aquello que el individuo instintivamente perciba como  necesario alcanzar  pero lo más probable es que lo alcance con dificultad.  Por tanto, sería positivo tener presente que el sol no es un punto personal en el círculo personal sino que simboliza la senda, el objetivos y NO la máquina en que viajamos hasta que su “vocación” se concrete.  Representa el corazón en el cuerpo humano y ¿Cuántos de nosotros conocemos realmente nuestro corazón,  hasta qué punto su dinámica?



jueves, 24 de noviembre de 2016

La Bicicleta Verde - Wadjda



Wadjda sólo desea tener una bicicleta pero las costumbres del poblado musulmán en donde vive se lo prohíben. Dirigida por Haifaa al-Mansour, cuenta en su elenco con Reem Abdullah, Sultan Al Assaf, Abdullrahman Al Gohani, Waad Mohammed.



VERSIÓN COMPLETA
https://www.youtube.com/watch?v=G-QkPYUTpX4



"Wadjda, ven aquí. Repite los dos primeros versos. SI NO QUIERES QUE ESCUCHEMOS TU VOZ SAL DE AQUÍ, LARGATE."

miércoles, 23 de noviembre de 2016

SOBRE DESTINO Y LIBRE ALBEDRÍO

Al hilo de la cuestión......como decían los griegos que eran muy listos, LA PERSONALIDAD ES UNA POTENCIA ENERGÉTICA NADA DESDEÑABLE.  
Queda confirmado que en igualdad de patologías entre  enfermos ingresados en la UVI unos mueren y otros no.  



Parece que el ser humano se encuentra atado a la rueda del destino hasta que sobre él amanece la conciencia de la posibilidad de elección que le ha sido concedida.  Tiene entonces un atisbo de la naturaleza paradójica de las fuerza que lo ha atado, pero que también le ha dado el poder de romper sus ataduras si desea escoger el dolor que lleva consigo la pugna, y aceptar los peligros de la libertad con que habrá de tropezar en la espiral ascendente que es el camino que se inicia a partir de la rueda quebrada.
Las proyecciones inconscientes de un individuo pueden llevarle a enfrentamientos, relaciones y situaciones que, aunque asuman un cariz de destino, están reflejando su propia lucha por llegar a la conciencia de sí mismo.
Probablemente resulte necesario realizar ese esfuerzo de lucha porque es muy poco el contacto que tenemos con la matriz de la vida, de donde emerge el yo consciente. Del mismo modo, tenemos muy poca conciencia de la misma  porque es bien poco lo que entendemos acerca de  las corrientes que se entrecruzan en el inconsciente, configurando nuestras vidas y tomando decisiones por nosotros. 
A veces conviene admitir  que existen  algunas personas sumamente intuitivas con  una gran sensibilidad para ese cronometraje interior que regula los finales y los comienzos de las fases. Se trata de un don especial para adivinar cuales son las fuerzas que se mueven en el inconsciente. A ellos los ciclos cambiantes no les sorprenden.  

El enigma del destino y del libre albedrío ha dejado perplejos a los más grandes pensadores que haya conocido la historia del hombre.   De igual manera que la filosofía y la religión, la astrología se ha trabado en la lucha con este enigma y ha intentado expresarlo en su propio lenguaje, como respuesta a la cuestión de si existe realmente algo a lo que se pueda considerar como otra "opción".  Cada una a su manera las escuelas del pensamiento psicológico están investigando aspectos de la misma cuestión: hasta qué punto el comportamiento de los hombres está condicionado por la herencia, hasta qué punto por el medio, hasta dónde por la volición consciente.  Y aquí, como en otras muchas cuestiones profundas,  su respuesta  en última instancia  acabará en paradoja.  Tanto la astrología como la psicología analítica describen esta paradoja a su manera.

El destino y el libre albedrío son problemas filosóficos capitales, pero  no sólo tienen que ver con la especulación metafísica, sino también con las pautas de nuestras relaciones como por ejemplo: ¿Qué tipo de elección se opera cuando alguien se enamora? ¿Cuál es la elección implícita en el nacimiento de un niño que en sí mismo lleva su propio temperamento innato, el cual puede o no desarrollarse de acuerdo con los designios de los padres? ¿Qué clase de elección tiene uno cuando algún ser querido  lo abandona pese a sus más nobles esfuerzos por mantener intacta la relación? ¿Qué papel desempeña la elección en el daño que con tanta frecuencia provoca una niñez difícil, y que para desenmarañarlo nos cuesta, en ocasiones, una vida entera de lucha?

Hay personas que prefieren creer que todo en la vida es azar y está sometido exclusivamente a los caprichos de la casualidad.  Éste es un punto en cierta medida tranquilizador porque mitiga la carga de la responsabilidad personal.  También hay personas, y en Oriente se cuentan por millones, que creen que la vida fluye totalmente de acuerdo con la predestinación derivada del karma de cada cual, es decir de los efectos sobre causas que arraigan en encarnaciones pasadas. Esta posición también resulta consoladora, porque lo absuelve a uno de responsabilidad en el presente.  Finalmente, hay quienes creen que la propia voluntad es el factor determinante de nuestro destino, está actitud resulta la menos reconfortante, porque habitualmente la vida nos pone frente a cuestiones que no es posible alterar por un esfuerzo de  voluntad, ni siquiera de la más poderosa.  

En muchos de nosotros existe una especial renuencia a hacer frente de manera creativa a la cuestión del destino y el libre albedrío, ya que profundizar demasiado en ella sería el equivalente de asumir una responsabilidad para la cual no estamos  preparados, ni siquiera equipados.  Sin embargo conviene creer hasta cierto punto en el poder de la elección porque sin ella nos hundiríamos en el desvalimiento y la apatía. y debemos tener cierta confianza en las leyes de la vida que nos guían, para que no nos dejen irreparablemente destruidos con su funcionamiento.  

Existen leyes biológicas colectivas que rigen muchos aspectos de la pauta de crecimiento y damos por supuesto que tenemos cuidadosamente documentadas las experiencias arquetípicas del desarrollo humano sin embargo las leyes psicológicas colectivas sobre la evolución humana no lo están tanto debido que hemos tendido a ignorar la vida de la psique prefiriendo considerarla como un subproducto accidental del cuerpo y del cerebro.

De todo lo anterior se deduce que resulte natural que un niño de dos años dependa de su madre, pero resulte  comprensible desconfiar de un hombre que a los treinta manifieste la misma dependencia.  Podemos esperar que entre los veinte y los treinta años a una mujer le preocupe la maternidad pero no esperamos que siga preocupándole a los ochenta y no solo porque su desarrollo biológico haya hecho que ello deje de ser un problema sino porque psicológicamente ha dejado atrás esa fase de la vida.   De modo similar, podemos esperar que un individuo en el otoño de la vida se dedique a las realidades interiores, a reflexionar sobre el significado de las experiencias habidas y hacer una reevaluación retrospectiva de las pautas de acuerdo con las cuales ha evolucionado su vida para porporcionarle algún atisbo de significación más profunda. Sin embargo mal podríamos esperar encontrarnos con semejante actividad en un niño, que aún tiene pocas experiencias objetivas sobre las cuales reflexionar y cuya reducida continuidad en el ejercicio de la conciencia individual no le permite tal forma de reflexión.

Aceptamos, estos ciclos básicos de la evolución humana porque resultan inevitables, acordes con la naturaleza y comunes a la totalidad de la vida sin embargo con frecuencia sentimos sorpresa o disgusto ante los individuos que no son capaces de dejar atrás una fase de la vida y tampoco se permiten crecer para emprender otra. 
 En este "saco" nos encontraríamos con al  joven a quien el miedo excesivo a perder el apoyo psicológico de su complejo materno le impide arriesgarse a tener una relación seria con una mujer. También incluiría a la mujer joven que prefiere seguir teniendo seis años en el plano emocional y recibir los favores de un "papa" sustituto: o a la mujer mayor que cubierta de capas de pintura no se atreve a mirarse al espejo porque un rostro y un cuerpo juveniles han sido siempre lo único que han podido entender de su propia feminidad.
  
Deberíamos ser más tolerantes con las personas a quienes nos inclinamos a definir como "neuróticas" porque pocos son los individuos que en algún secreto rincón de su vida no se aferran a algo que  ha sobrevivido a su propósito y a su utilidad.
En parte, esto es consecuencia de nuestra educación y de nuestro condicionamiento social, ya que de los occidentales civilizados se esperan ciertas cosas que en ocasiones quizá no coincidan con el mapa básico individual.   Por ejemplo se espera que a los 17 años estemos preparados para ingresar en la universidad , equipados para salir al mundo y escoger profesión a los 21; que una mujer sea lo bastante madura como para casarse y tener hijos a cualquier edad a partir de los 17  y que a los 35 se esté lo suficientemente definido como para afirmarse en su profesión.  A los 45 se debe haber alcanzado la estabilidad suficiente para poseer casa y automóvil y se cuenta con que a los 65 ya estemos todos tan agotados como para jubilarnos y empezar a pensar en la pensión y en la muerte.  Sean estas expectativas convencionales realistas o no en teoría, es frecuente que en la práctica resulten desastrosas.  Cada uno tiene su propio temperamento innato, rebosante de posibilidades creativas que le son propias y cada individuo también tiene una pauta natural de crecimiento propio así como su peculiar cronología en cuanto a su evolución.
Así tenemos que hay mujeres que a los 21 se encuentran preparadas psicológicamente para ser madres y otras no lo están hasta los 35, 40, o  quizás nunca.  Hay personas que alcanzan su madurez intelectual a los 17 y otros quienes no lo consiguen hasta los 50, entonces esa sería la época en que mejor partido sacarían a unos estudios universitarios.  Hay seres que se encuentran emocionalmente maduros a los 20 y otros que pueden llegar a la vejez sin haber salido de su infantilismo emocional. 
Sin embargo y a modo de ejemplo, el vulgo se ríe de las personas que a los 40 quieren cambiar de profesión, o  de la mujer que a los 45 decide que el matrimonio resulta un objetivo deseable; se les condena a vivir  vivir con las consecuencias de la opción que escogieron en su juventud.  
 Alguna gente cambia y sin embargo parece que eso no gusta a la gran mayoría. Si esos cambios son verdaderamente productos espontáneos de la evolución interior es menester estimularlos y alimentarlos, de otro modo la vida se podría atrofiar y su experiencia convertirse en una especie de jaula sofocante.

 Al aceptar ciegamente las opiniones colectivas nos mutilamos y mutilamos nuestra propia potencialidad de crecimiento y de cambio.   Raras son las veces que entendemos lo estrechamente ligado que va semejante debilitamiento con la depresión, la enfermedad física, la neurosis y la muerte 




martes, 22 de noviembre de 2016

MAGNETISMO Y NATURALEZA

Me he encontrado con la siguiente entrada de un profesor bloguero, seguramente de secundaria sección  ciencias, el cual a través de su blog  ofrece  unas magníficas explicaciones al respecto a todo aquel que se asome a él.
http://lacienciaesbella.blogspot.com.es/2016/11/los-siete-preceptos-del-magnetismo.html

En este caso, al ir acompañado el video de tan linda musiquita,  me ha resultado doblemente atrayente.
Pero hay más: cada vez que se trata la cuestión del magnetismo  no puedo evitar relacionarla con otras igualmente sutiles  y con consecuencias  psicológicas semejantes.
Nada nuevo al respecto sobran mis palabras.  Disfruten el video.



1.- Un imán crea un campo magnético que atrae materiales ferromagnéticos.
2.- El campo magnético induce una fuerza invisible que actúa alrededor del imán.
3.- El campo magnético circula entre los polos norte y sur del imán.
4.- El polo norte del imán siempre atrae al polo sur de otro imán, y viceversa.
5.- En la materia, cada átomo contiene pequeños imanes con sus polos norte y sur llamados "spins".
6.- Para que un material sea un imán, sus "spins" deben estar alineados.
7.- En los materiales llamados antiferromagnéticos, los "spins" están alineados pero alternativamente en sentido contrario. Su campo magnético total es cero y el material no es magnético.

"SPIN"  en inglés significa girar sobre un eje. Rotar. De ahí surge el término "spinning wheel" = rueca. Una rueca sirve para  hilar, el hilo para TEJER  y los hilos que se cruzan entre sí forman la URDIMBRE o tejido basada en multitudes de CRUCES  N-S/E-W   formando  ángulos de 90º . Para que el tejido adquiera cierta  prestancia  debe constar de multitud de hilos entreCRUZADOS muy prietos entre si y para aumentar la belleza del tejido final el hilo debe constar de todo tipo de grosor y color. 

- Huelga añadir algo más  sobre la urdimbre más profunda de nuestro planeta (magma)  y sobre de la ley de la gravedad. 
- Huelga añadir que la Naturaleza no puede "hablar" más claramente. 
Huelga añadir que  en absoluto se encuentra reñida con el desarrollo del pensamiento analítico o científico ni con la creatividad  del desarrollo neuroemocional del tejido cerebral humano. 
- Huelga añadir que la Naturaleza  siempre se acaba vengando de los errores de la  inteligencia y por tanto la evolución  nos parece extremadamente lenta desde la perspectiva de duración de una vida humana.(lifespam)  
- Huelga añadir que Naturaleza no es sinónimo de primitivismo.
- Huelga añadir que  sus leyes pueden resultar mucho más maleables de lo que muchas mentes estrechas pretendan hacer creer a los demás.

lunes, 21 de noviembre de 2016

VA DE PROYECCIONES





¿Nos mojamos? Puestos a elegir, ¿con cual te sentirías más identificado?
Vaya  mi caso por delante: con la segunda imagen. 


A lo mejor eres de l@s de "ni proyecciones ni  puñetas," ¿Mejor esta otra?

Imágenes tomadas de "El Arte de la Estrategia" en fcbk.



jueves, 17 de noviembre de 2016

IMAGEN Y PALABRA

Miró de soslayo al escaparate y este le mostró una imagen desconocida: ¿Quien será? se preguntó inicialmente aunque de inmediato le resultó  familiar, algo le recordó el rostro de una abuela que tan solo llegó a conocer a través de rancias imágenes  color sepia.  ¡Caramba! exclamó para sí tras caerse  del guindo, acto seguido le sacó la lengua  y la imagen le devolvió el gesto simultáneamente. Pese a la afrenta no pudo evitar sentirse ajena al rostro burlón, tan lejana,  tanto,  que  lejos de sorprenderse decidió ignorarse en la medida de sus posibilidades.


Quizás algo pudiera escribir al respecto pero si una persona había llegado a intentar  ignorarse tanto, las letras sobre sí misma estarían de más, no tendrían sentido. Por tanto, dado que escribir a bocajarro y de sopetón siempre le resultaba relajante y su mismidad aún no se había dispersado definitivamente, se limitaría a pequeños  extractos de su actual tarea, inexorablemente incomprendida para una gran mayoría  pero altamente satisfactoria para la constante vigía y amable compañía de su consciencia.

Ya que había comenzado con imágenes seguiría con una derivada suya conocida como   PROYECCIONES. Recordó cuantas veces le habría gustado esgrimir un espejo,  proyección imparcial,  ante algunas personas para zanjar más de una discusión  impertinente.

Instintivamente, uno supone que su propia constitución psíquica es la constitución general y que todos somos esencialmente parecidos entre nos, es decir como uno mismo. Como si su propia psique se tratara de una especie de llave (psique) maestra, capaz de adecuarse a todos y le diera derecho a suponer  su propia situación como regla general.  ¡Nada más lejos de la realidad! Solo se trata de nuestro propio "traje" que inconscientemente colgamos en percha ajena con diversos y equívocos resultados.

La gente se queda profundamente pasmada y hasta horrorizada, cuando se da cuenta de que la regla anterior no resulta válida, es decir, cuando descubre que otras personas son realmente diferentes de su propia mismidad.  
Generalmente, estas diferencias ´psíquicas no se suelen percibir como algo, en cierto sentido, curioso y menos aún atractivo, sino como debilidades desagradables, generalmente ajenas,  que resultan difíciles de sobrellevar, o  aún peor, como insoportables fallos que se han de condenar.


Este párrafo invita a seguir escribiendo sobre DINÁMICAS, pero baste añadir al respecto que el vehículo utilizado como medio de expresión en este caso es LA PALABRA y la dinámica de dicha palabra es  horizontal, proyectiva, por tanto quienes se encuentren en distintas verticales interpretarán dicha palabra desde su particular perspectiva.  Aquí surge el gran nudo gordiano de la comunicación, un verdadero BABEL.  No por diferencia de idioma,, que también, sino por diferencia en la interpretación según la ley proyectiva de cada cual.  Y dicha ley proyectiva se encuentra troquelada por cuna y por cultura amen del psiquismo particular de cada cual.

Cuestión diferente es utilizar la palabra  a modo de mantra: como onda, vibración bien  con intención de adormecer,  tranquilizar,  exacerbar,  manipular, etc. Aunque dichos matices se manifiesten la regla proyectiva del emisor se mantiene: tan solo quienes sean capaces de desplazarse por la vertical serán capaces de captar  diversos matices, por encima o por debajo de la intención, si la hubiere, que ya sería demasiado, de su emisor.

Vuelta de nuevo a IMAGEN y SÍMBOLO como medio de expresión. Siguen la misma regla que la palabra; su autor no se libra de la carga de subjetividad que le delata  pero quizás resulte un medio más cómodo de comunicación   subconsciente tanto particular como colectivo. Recordemos que a lo largo del desarrollo humano primero surgió la imagen y según se  fue sublimando, se transformó en palabra.   De ahí quizá surgiera la archigastada expresión sobre el mayor valor o impacto de la imagen sobre la palabra. ¿Derecho de primogenitura? ¿IMAG-inación?

https://www.youtube.com/watch?v=BiSUmVF1Cvg

https://www.youtube.com/watch?v=1WzNVRBc0oA

lunes, 14 de noviembre de 2016

ENVEJECER SEGÚN JOSE MARIA CARRASCAL



http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-ojo-clinico/ojo-clinico-envejecimiento/3798967/

Entrevista a Jose María Carrascal, nacido en 1930, en el tramo que va del minuto 25:45 hasta el  37:52 o  38.

No podría estar más de acuerdo con él.




sábado, 12 de noviembre de 2016

El Punto sobre la Historia 07: El Retiro



También conocí a Pirulo. Sile, sile, sile,sile, ¡nole!.. De muy pequeña me asomé a la gran jaula del oso. Aquel oso  no era polar, sino marrón oscuro, muy oscuro  y apestaba tanto el pobre bicho sito en la casa de fieras que desde entonces me negué a  visitar animales en cautiverio.
 Como no podía ser menos he visitado el Palacio de Cristal con motivo de diversas exposiciones  y de mocita   me pasearon por su estanque, que estaba sucísimo, justo lo más antiromántico imaginable para cualquiera que aprecie la limpieza.


En la actualidad El Retiro se encuentra muy bien cuidado. Se aprecia este aspecto de limpieza ciudadana con el paso del tiempo, aunque se deba reconocer que en tiempos de la famosa "movida" la limpieza de muchos barrios brillaba por su ausencia, pero claro,  en esta cuestión   "los moviditos" no reparaban; vaya, que ni se enteraban. No la viví aunque la conocí y me la "radiaron", ya  era joven  madre de dos criaturas y estaba en otra onda.
Los ciclistas no cuentan que en El Retiro se plantan las casetas de la Feria del Libro cada año por el mes de  Mayo  y se accede mejor  por  la puerta de Felipe IV.

Recuerdos, Segovia y El Parque del Oeste

Hoy,  día en que se publica el fallecimiento del gran Leonard Cohen, poco cabe  añadir sobre este poeta cantor salvo que nació en una maravillosa ciudad donde con gusto me habría quedado a vivir en su día y del que tan solo me resta añadir la pena que sentí cuando me enteré que a una avanzada edad fue víctima de un gran fraude económico que agotó  sus recursos y no le quedó más remedio que volver al ruedo de discográfícas y conciertos allá donde le contrataran.
https://es.noticias.yahoo.com/cohen-sabio-sentido-humor-colaborador-suyo-181445607.html
 Un duro revés para una persona de avanzada edad con supuesta  fe en la vida y sus componentes.  No me extraña el incremento de oscuridad en sus últimas melodías. Solo espero que tuviera acceso  tranquilo al sueño eterno.
https://www.youtube.com/watch?v=n_56ep729TE

En homenaje vayamos con "Suzanne", una de la melodías más escuchadas  en ciertos círculos juveniles bilingües de finales de los años sesenta del pasado siglo.   Porque, si señor@s, lo mejor que disponemos suele ser un pasado cuya porción de felicidad, la que sea, tendemos a sobrevalorar.
Valga de ejemplo el siguiente botón:

Resulta que tenía programada esta entrada sobre el Parque del Oeste, rincón favorito de mis sobrevaloraciones del pasado, pero como  he pasado un par de días por cierta ciudad de Castilla, empapándome de su historia y sus gentes, en otras  palabras,  aspirándola y reviviendo desde distinto ángulo cierta preciosa historia íntima  junto a la misma persona con quien   compartí una especie de sueño tres décadas atrás, aparece este inciso.
 Lo positivo de la vida debería equilibrarse con lo negativo, aunque sea este último lo que más movilice, para mi desencanto.


 Hemos vuelto a  recorrer plazas y callejas, a tomarnos un café  en el mismo punto donde en su día compartiera confidencias con personas del mundillo cinematográfico europeo  ( Jaime Chávarri, Cristina Botto,  Francesca Annis, Bruno Ganz y su mujer .... por decir algo).


 Entonces se trataba de una  joven madre  al cuidado de su niño protagonista  de cierta película rodada en la sierra del Guadarrama junto un Juan Diego Botto de diez años, que rodaba su primera película. También iba acompañado por su madre la refugiada argentina y gran maestra de arte dramático Cristina Botto que comenzaba su andadura profesional por la capital y  me puso al tanto de su experiencia como viuda refugiada del terror así como del cruel mundillo de la interpretación.  Aquel niño (Juan Diego Botto) llevaba la interpretación en la sangre y se le podía augurar un futuro brillante en dicha profesión. No era el caso de mi hijito, pero resultaba tan lindo que lo ficharon en el colegio para rodar una "peli" bilingüe durante los meses de verano de aquel año.


Treinta años nos habían transformado en una vieja andarina y en un hombre en la plenitud previa a cierta incipiente decadencia pateando la ciudad con otros fines.  solo que esta vez la experiencia se había ampliado con largueza en los más diversos sentidos, el del gusto incluido. Gracias por estos días, gracias hijo.




 El Parque del Oeste fue mi rincón favorito durante los años que viví en Madrid. Pateado, hasta la saciedad y sembrado de historietas personales por doquier.
Del bamboleo del tranvía "pepe"  doy fe, pero tampoco era para tanto al acabar convirtiéndose en un simple hábito. Tampoco bamboleaba demasiado, solo un poquito, ni siquiera ocurría a diario.  Menudo par de exagerados estos ciclistas parlanchines.
Cuando lo sustituyeron por un par de lineas de autobús circular: Facultades-Moncloa muchos estudiantes solíamos volvernos caminando por su vía al finalizar  las clases mientras charlábamos  animadamente. Dicha vía corría paralela a un tramo del Parque del Oeste, hasta la plaza de Moncloa donde la mayoría tomábamos el metropolitano, esa gran  diáspora  del subsuelo

Estos recuerdos no son cuestión de sentimentalismo sino de reconocimiento del placer de haber vivido,  patrimonio invisible pero presente. Placer y patrimonio emocional que muchos jóvenes confunden aunque lo persigan sin enterarse.

jueves, 10 de noviembre de 2016

SINCERICIDIO: "The trump-et shall sound"


THE TRUMP-ET SHALL SOUND.



Aunque el texto de este fragmento hable de resurrección en  clásicos términos cristianos, debido al momento y circunstancia en que fue escrito.** El término "resurrección" significa volver a la vida y eso parece estar ocurriendo con el nazismo.  Por un corto espacio de tiempo pareció haberse erradicado pero hace unos años recuperó fuelle.  Primero ocurrió  de manera anecdótica a través de la ira de unos cuantos chavalotes de cabellera rapada, a continuación  proliferó entre ciertos sectores exageradamente conservadores de la sociedad  muy temerosos de todo lo diferente en base a altercados puntuales; entonces  algunos políticos lideraron dicha  ideología, estadísticamente denostada pero sorprendentemente contagiada entre quienes sufren exageradamente lo mucho o poco que piensan podrían perder ante gobiernos más o menos débilitados  por ciertos compromisos sociales defectuosamente cumplidos.
Ayer, tras la suma de crisis e intereses sectarios globales un  inculto y rico heredero norteamericano se ha convertido en adalid de dicha triste resurreción.  El precio lo pagarán justos por pecadores pillados en la intersección socioeconómica más cruel.  Parece tratarse de un hecho que sigue ocurriendo a través de una historia que  periódicamente  pone en evidencia la desmemoria de las nuevas y cada vez más acomodaticias generaciones.
Pero el señor "trampa" tan solo se trata un payaso tras el cual se parapetan los verdaderos ideólogos del capitalismo extremo de signo  republicano de Estados Unidos.  Tras diez años de partido republicano sin control mayoritario sobre ambas cámaras ahora RENACEN por sus fueros con demasiada sed. Tantos desgraciados que votaron de buena fe a un personaje craso y prepotente sufrirán las consecuencias, por no mencionar la política exterior y demás "zarandajas",  según considera el norteamericano mediocre poco interesado en  algo diferente a su propio ombligo.
Como la memoria siga fallando a la humanidad, esta lo tendrá cada vez más crudo.

Ahora parece que vendría a cuento escribir sobre  el efecto proyectivo  innato en nuestra naturaleza, origen, matriz de todas nuestras acciones, pero eso será en otro momento de "sincericidio".


Lo siguiente fue escrito un 18/12/2014

** EXPERIENCIA MISTICA de un bipolar genial – Extracto del capítulo IV de la obra de Stefan Zweig: MOMENTOS ESTELARES DE LA HUMANIDAD, Catorce miniaturas históricas.

LA RESURRECIÓN DE GEORG FRIEDRICH HÄENDEL - EL GENIO DE UNA NOCHE (extracto)

¿No le había ya arrancado una vez un milagro de la atenazadora parálisis de su cuerpo? Acaso la Providencia le depararía ahora salud y consuelo para su alma.
Colocó el quinqué cerca de aquellas hojas de papel que habían venido con la carta y que eran la causa de su obsesión. En la primera página decía: «El Mesías». ¡Ah, otro oratorio! Los últimos habían sido un fracaso. Llevado de su inquietud, volvió la hoja y comenzó a leer. Ya desde la primera palabra se conmovió: Comfort ye!, « ¡Consolaos!», palabra que era como un mágico encantamiento, como una respuesta divina a su desfallecido corazón. Y ya, apenas leídas, apenas captadas, las palabras del texto fueron oídas por Häendel como música, remontándose en sonidos, cantando, expandiéndose en el éter. ¡Oh felicidad, las puertas se habían abierto! ¡Lo que él sentía, lo que él oía, se traducía de nuevo en música!

Con temblorosas manos fue pasando las hojas del manuscrito. Se sentía subyugado, inspirado; cada palabra le cautivaba con fuerza irresistible. «Así habló el Señor.» ¿No iba esto especialmente dirigido a él solo? ¿No era la misma mano que le había derribado que le levantaba ahora del suelo? «Y Él te purificará.» Sí, esto es lo que le había sucedido a él: de pronto había quedado purificada la amargura que roía su corazón. Se veía penetrado de una luz de diáfana pureza. ¿Quién había infundido vigor a las palabras del pobre Jennens, del poeta de Gopsall, e impulsado su pluma, sino Aquel que era el único que conocía su desgracia? «Para que ofrezcan sacrificios al Señor.» Sí, de su ardiente corazón debían salir las llamas de amor que ascendieran al cielo y que fueran la respuesta amorosa al dulce llamamiento divino. A él, sólo a él se le decía: «Clama tu palabra con firmeza.»
¡Ah, clamar eso, proclamarlo con las retumbantes trompetas, con los poderosos coros, con la gran sonoridad del órgano, para que una vez más, como en el primer día de la Creación, despierte a los hombres la Palabra, el Logos, llevando la luz a todos aquellos que todavía yacían desesperados en las tinieblas del pecado! Pues verdaderamente: «Mirad, la oscuridad cubre la tierra»; no conocen todavía la feliz nueva de la Redención, que se ha operado en él, en Häendel, en aquellos momentos. Y, apenas leídas las palabras, ya surgía de lo más íntimo de su alma un clamor de agradecimiento. «Consejero admirable, Dios todopoderoso.»
Sí, quería loar, agradecer al Dios admirable, que le infundía el don de consejo, que le animaba a obrar, que devolvía la paz a su desgarrado corazón. «Luego, el Ángel del Señor se aproximó a ellos.» Si, un ángel acababa de descender a su aposento para salvarle. ¿Cómo no había de prorrumpir en una acción de gracias, cómo no cantar en público, con mil voces unidas a la propia, el «Gloria a Dios»? Häendel inclinó la cabeza sobre el manuscrito con gran excitación. Su abatimiento había desaparecido. Jamás se había sentido con tantos bríos ni experimentado con tanto ardor el sentimiento de la creación artística.
Continuamente acudían a su mente, como destellos de luz, las palabras que expresaban sus íntimos sentimientos: « ¡Regocíjate! », y como si las oyera cantar por un coro, levantó instintivamente la cabeza y sus brazos se extendieron en toda su amplitud. «Él es el verdadero Salvador.» SI, esto era lo que él quería confesar y atestiguar, como jamás mortal alguno lo expresara, para que fuera como antorcha luminosa que lo proclamara ante el mundo entero.
Sólo el que ha sufrido mucho conoce lo que es la alegría; sólo el que ha sido probado intuye el bien supremo de la gracia. A él le incumbe ahora dar fe de su resurrección ante los hombres como consecuencia de haber sufrido el dolor de la muerte moral. Cuando Händel leyó las palabras «Y él fue despreciado», acudieron a su mente pasados recuerdos, transformados en aquel momento en opresivos y oscuros sonidos. Le hablan considerado vencido, le habían enterrado en vida,le habían perseguido con la burla. «Y los que le ven, se ríen de Él.» Sí, también de él se rieron. «Y no hubo nadie que consolara al atribulado.»



Nadie le había ayudado a él tampoco, nadie le había auxiliado en su desfallecimiento. Pero, ¡oh maravillosa fuerza!, él había confiado en Dios, y he aquí que el Señor no permitía que yaciera en la tumba. «Pero Tú no abandonaste su alma en los infiernos.» No, Dios no le había dejado en la tumba de su desconcierto ni en el infierno de su desánimo, aprisionada y desvirtuada su alma. No. Dios le había llamado una vez más para que transmitiera a los hombres aquel mensaje de júbilo: «Levantad vuestras cabezas.» ¡Oh, cómo se reflejaban en sonidos estas palabras, el gran Mandato de la Anunciación!
Y de pronto se estremeció, pues allí, escrito por la propia mano de Jennens, se leía: «El Señor dio la palabra.» Se le paró la respiración. Allí estaba la verdad expresada casualmente por labios humanos: el Señor le había enviado su Palabra desde lo alto. De Él venía la palabra, de Él el sonido, de Élla gracia. A Él tenía que volver el músico, debía remontarse hasta Él impulsado por su corazón. Aquel ansia creadora no tenía más objeto que el de entonar un cántico de alabanza.
Llegar a comprender, a retener y elevar la Palabra, divulgarla y propagarla hasta que se hiciera amplia como el mundo, hasta que abarcara todo el júbilo de la existencia,hasta que fuera algo grande, digno del Dios que la había otorgado.
Transformar en eternidad lo que de mortal y transitorio había en la palabra valiéndose de la belleza y de la exaltación. Y, ¡oh prodigio!, allí figuraba escrita, allí sonaba, infinitamente repetible y transformable, la palabra: « ¡Aleluya, aleluya, aleluya!» Sí, habla que incluir en ella todas las voces humanas, las claras y las oscuras, las viriles de los hombres y las suaves de las mujeres, ligarlas y superarlas, en rítmicos coros, ascendiendo y descendiendo como en simbólica escala de Jacob de los sonidos, aplacarías con los dulces acordes de los violines, enardecerías con las notas más vigorosas de los metales, hacerlas potentísimas con la grandiosidad del órgano, para que se expandieran por el espacio: « ¡Aleluya, aleluya, aleluya! » ¡Sí, había que extraer de esta palabra la expresión de agradecimiento que llegara hasta el Creador del universo!
Händel se encontraba en un estado tal de místico fervor, que las lágrimas empañaban sus ojos. Faltaba todavía leer la tercera parte del oratorio. Pero después de este «¡Aleluya, aleluya, aleluya! » no acertaba a seguir. Las melodías que estas palabras le habían inspirado se iban desarrollando en su cerebro y embargaban todo su ser, quemándole como fuego líquido que ansiaba seguir fluyendo hasta desbordarse. ¡Cómo le atenazaba y conmovía en su empeño de salir de su íntima prisión, en su impetuoso anhelo de volver a alcanzar las divinas alturas! Se apresuró a coger la pluma y escribió unas notas.
No podía detener aquel impulso interior. Como barco con las velas azotadas por la borrasca lo arrastraba sin tregua. A su alrededor imperaba la noche. En silencio se cernía la húmeda oscuridad sobre Londres. Pero en su alma entraba a raudales la luz, e inaudible llenaba la estancia la música del Cosmos. A la mañana siguiente, cuando su criado entró cautelosamente en su habitación, Händel seguía escribiendo todavía en su mesa de trabajo.
Cuando Cristóbal Schmidt, su colaborador, le preguntó tímidamente si podía ayudarle copiando, el gran músico lanzó un poco amistoso gruñido. En adelante nadie se atrevió a molestarle. Durante tres semanas consecutivas no salió siquiera de la habitación ni interrumpió su labor, y cuando le entraban la comida, cogía apresuradamente con la mano izquierda unos trozos de pan, mientras con la derecha seguía escribiendo ininterrumpidamente. Cuando se levantaba para dar unos paseos por el cuarto, canturreando en voz alta y llevando el compás con la mano, sus ojos tenían una expresión lejana. Si le dirigían la palabra, se sobresaltaba, y su respuesta era vaga y confusa.
Mientras tanto, el sirviente pasaba días difíciles. Los acreedores acudían a cobrar sus recibos, venían los cantantes solicitando una cantata para un festival cualquiera, se presentaban mensajeros con el encargo de invitar a Händel al palacio real. Pero a todos les tenía que despedir el pobre hombre, pues no se atrevía a decir nada al creador infatigable, viéndose obligado, además, a soportar los exabruptos de su incontenible ira.
Para Jorge Federico Händel, durante aquel período de tres semanas, los días y las horas no contaban, no distinguía el día de la noche, vivía totalmente sumido en aquella esfera en la que reinaban en supremacía el ritmo y el tono, entregado por completo al raudal de notas que de él fluían cada vez con mayor furia, más impetuoso a medida que la obra tocaba a su fin. Aprisionado en sí mismo, media, con pasos rítmicos, ajustados a un compás, el calabozo de su aposento. Cantaba, pulsaba unas notas en el clavicordio y luego se ponía a escribir de nuevo hasta que sus calenturientas manos y sus extenuados dedos no podían más. Jamás había sentido tan poderosamente el impulso creador; jamás había vivido ni sufrido así, entregado a su música.
Por fin, al cabo de tres semanas escasas, hecho verdaderamente inconcebible, el 14 de septiembre terminó su obra. La palabra se había hecho sonido. Florecía de un modo maravilloso lo que hasta entonces había sido seca y árida palabrería. Se había cumplido el milagro de la voluntad en su alma ardiente, del mismo modo que se realizó antes en su cuerpo inválido: el milagro de una resurrección.
Ya estaba todo escrito, creado, cifrado en melodía y acompañamiento... Sólo faltaba una palabra, la última de la obra: «¡Amén!» Pero este «¡amén!», estas dos sílabas escuetas y breves, fueron tratadas por Häendel de tal modo que logró hacer de ellas una asombrosa escala de tonos que había de elevarse hasta el cielo. Una voz las lanzaba y otras la recogían en cambiante coro. Alargó las dos sílabas y las desunió muchas veces aún. Como el hálito de Dios, la inspiración de Häendel resonaba en la palabra final de la maravillosa plegaria, que de este modo había alcanzado una plenitud y amplitud grandiosas. Esta palabra, sola, concluyente, no le dejaba respiro.
En espléndida fuga, compuso este "¡amén!" a base de la primera vocal, la sonora «a», el tono prístino, hasta formar con ella una sonora catedral, tratando de llegar al cielo con su más afilado capitel, elevándose cada vez más, para descender nuevamente y surgir otra vez, hasta quedar recogida al fin por el fragor del órgano, por el ímpetu de los coros, llenando todas las esferas, hasta producir la impresión de que en aquel canto de gracias intervenían también los ángeles. El gran músico se sentía extenuado; la pluma se le cayó de la mano.
Ya no sabía dónde se hallaba. No veía ni oía; sólo sentía una fatiga intensísima. Tenía que apoyarse en la pared. Las fuerzas le abandonaban, su alma desfallecía, se tambaleaba su cuerpo, embotados estaban sus sentidos. Andando a tientas, como un ciego, se desplomó sobre el lecho y se durmió rendido, sin energías, exhausto... Durante aquella mañana, el criado había abierto cautelosamente por tres veces la puerta de la habitación. Pero el maestro dormía, inmóvil, profundamente. Su pálido rostro parecía tallado en piedra. Al mediodía, por cuarta vez, intentó el sirviente despertarlo. Tosió para atraer su atención,llamó a la puerta con insistencia... Pero nada podía sacarle de aquel sueño tan profundo.

Schmidt acudió por la tarde en su auxilio, pero Häendel continuaba sumido en aquella especie de sopor. Schmidt se inclinó sobre el durmiente, que yacía como un héroe muerto en el campo de batalla una vez lograda la victoria. Pero ni Cristóbal Schmidt ni el criado conocían la triunfal hazaña y estaban verdaderamente asustados al verle tan postrado e inmóvil; temían que de nuevo le hubiese repetido un ataque como el anterior. Y al comprobar que eran inútiles los gritos y los zarandeos para sacarle de aquel estado (hacía diecisiete horas que estaba inerte y como sin sentido), corrió Cristóbal otra vez en busca del, médico.
Pero no dio con él en seguida, ya que el doctor Jenkins, aprovechando la placidez de la tarde, se había ido a pescar a orillas del Támesis. Cuando por fin lo encontraron, la interrupción de su entretenimiento le contrarió, pero al enterarse de que se trataba de Häendel guardó todos sus útiles de pesca, fue a buscar —lo cual supuso una pérdida de tiempo— su equipo quirúrgico para hacer, si fuese preciso, la consabida sangría al enfermo, y finalmente se dirigió, en su cochecito tirado por un pony, hacia Brook Street.
Cuando llegaron, les salió al encuentro el criado agitando los brazos jubilosamente. —¡Ha resucitado! —exclamó loco de alegría—. Ahora está comiendo como una fiera. Se ha tragado medio jamón de Yorkshire en un santiamén; le he servido cuatro pintas de cerveza y todavía pide más. Y, en efecto, Händel estaba sentado ante la bien provista mesa, como un Gargantúa, y si había dormido un día y una noche para recuperar de un tirón las tres semanas que pasó en vela, ahora comía y bebía con todo el apetito de su gigantesco cuerpo, como si de una sola vez quisiera resarcirse del esfuerzo concedido a la intensa labor de tantos días.

Tan pronto como vio al médico, empezó a reír con una risa que paulatinamente fue haciéndose enorme, estruendosa, hiperbólica, por así decirlo. Schmidt recordó que durante las pasadas semanas ni siquiera había visto una sonrisa en los labios de Händel y si sólo concentración y enojo. Ahora estallaba la reprimida alegría propia de su naturaleza, retumbando como las olas al estrellarse contra las rocas. Jamás había reído Händel de un modo tan elemental como ahora, al ver al doctor acudir en su auxilio precisamente en los momentos en que se sabía curado y sano como nunca y en que el ansia de vivir le embargaba el ánimo como una verdadera embriaguez. Levantó el jarro de cerveza a modo de saludo hacia el recién llegado visitante, severamente vestido de negro.
—¡Lléveme el diablo! —exclamó asombrado el doctor Jenkins—. ¿Qué os ha sucedido? ¿Qué especie de elixir habéis bebido? ¡Si estáis derrochando salud!
Häendel le miró sin dejar de reír, con los ojos brillantes. Luego fue recuperando poco a poco la seriedad. Se levantó lentamente y se acercó al clavicordio. Sonriendo de una manera especial empezó suavísimamente a tocar la melodía del recitativo: «Atended, os contaré un Misterio. » Eran las palabras de El Mesías y habían sido comenzadas a pronunciar medio en broma.
Pero apenas había puesto los dedos en el teclado, se sintió arrebatado por la inspiración. Tocando, olvidose de los demás e incluso de sí mismo. La corriente musical le cautivó de tal manera que quedó como sumergido en su obra. Cantaba e iba tocando la parte de losúltimos coros, que había compuesto como en un sueño; en cambio, ahora los oía despierto por primera vez. «¡Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?», se preguntaba en lo más profundo de su ser, penetrado por el ardor de la vida, e iba elevando cada vez más la voz. Reproducía incluso el coro, las voces de júbilo y exaltación, y así continuó cantando y tocando hasta que llegó al «¡Amén! » La estancia parecía retumbar al conjuro de tanto sonido, tan impetuosamente vertía el maestro todo su vigor musical en aquella parte de la obra.
El doctor Jenkins estaba aturdido. Y cuando al fin Häendel se levantó, el doctor dijo, perplejo y admirado, lo primero que se le ocurrió:
—Jamás oí cosa semejante, amigo mío. ¡Parece que tengáis el demonio en el cuerpo!

A CONSIDERAR: George Frideric HandelHalleAlemania, 23 de febrero de 1685 – Londres14 de abril de 1759) fue un compositor alemán, posteriormente nacionalizado británico, considerado una de las cumbres del Barroco y uno de los más influyentes compositores de la música occidental y universal.1 En la historia de la música, es el primer compositor moderno2 en haber adaptado y enfocado su música para satisfacer los gustos y necesidades del público,2 en vez de los de la nobleza y de los mecenas, como era habitual.
http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Friedrich_H%C3%A4ndel
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