jueves, 22 de diciembre de 2016

LA NAVIDAD DE UNA PEQUEÑA SALVAJE

Aquellas navidades "la prendita" miraba atónita los caretos sonrientes de la visita familiar. Henchidos de orgullo sus padres le ensalzaban y le conminaban a recitar aquel horrible e inacabable poema sin sentido alguno  que, meses antes, hubo de aprenderse de memoria. Tímidamente, pues se trataba de una criatura apocada y taciturna,  dijo que tenía que ir a hacer pis pero que enseguida volvería.
 Por entonces uno de sus juegos favoritos   era vestirse de troglodita y  plantarse encima aquellas viejas pieles tan suavecitas.   Se trataba de unos retales de piel extremadamente antiguos, de su abuela muerta, quizás, que su madre guardaba en el fondo del  armario. Se los cruzó al estilo Picapiedra la mar de contenta. La imagen que le devolvía el espejo  resultaba de lo más neandertal. 
Para agradar al personal se le acababa de ocurrir salir a bailar como una descosida al más puro estilo cavernícola.  Recién cumplido el primer lustro aquellos retalles de vellocino  apenas si  daban para tapar su   pequeño trasero y una parte del pecho.



Salió triunfante y se plantó de golpe ante los invitados para iniciar el mejor de sus bailes, la música la ponía su imaginación.    ¿No decía siempre su madre que mostrara lo mejor de sí misma? Pues eso es lo que ella entendía como lo mejor de su persona, representar a la primitiva que le habitaba y que nadie conocía hasta la fecha porque  se trataba de una criatura mudita y obediente por imposición mayor, o de mayores.
 Poco antes de entrar a la salita echó un vistazo al espejo del recibidor y se  enmarañó el pelo. A continuación inició una danza salvaje hasta caer exhausta.    Bailó sin parar  al más puro estilo primitivo dejando a los espectadores boquiabiertos; los tambores retumbaban en su cabecita y eso le gustaba mucho mas que   responder a las aburridas preguntas de los mayores sobre el colegio y todo lo demás. 
Una vez acabada la danza, hizo una reverencia muy peliculera y  sin mediar palabra salió pitando antes que su madre le alcanzara.  De sobra sabía que la zurra y la regañina estaban garantizadas pero le compensaba lo bien que se lo había pasado.   No tendría más de cinco añitos la nena pero tras el disgusto familiar se prometió que nunca más volvería a disfrazarse.

Rompió su promesa al estrenar un inevitable disfraz blanco en otra ocasión familiar aunque para la ocasión hubiera preferido vestir vaqueros, camiseta blanca, playeras y un ramo de flores silvestres en lugar de aquel modelito  diseño Bernhayer y tener que abrir el  baile de disfraces que le suponía aquella boda organizada para satisfacción de sus mayores. Sin embargo siguió mudita durante mucho, mucho tiempo  porque temía abrir el pico en un mundo de lobos. 




Tras la danza de la salvaje primordial  la madre sugirió al padre que deberían  apuntar a la niña a  clases de ballet porque tenía  las carnes demasiado blandas.

Así es como se convirtió en una niña muy feliz, bailando. Entonces pasó de ser mudita habitual  a escribidora continua. Tras el trasiego de innumerables años advirtió que había hecho acopio de muchas y variadas experiencias, que ya era rica, que podía parar, pero le resultaba imposible impedir que sus dedos bailaran sobre el teclado.












6 comentarios:

  1. Lo de "prendita" es muy típico de tierras extremeñas.
    Para mí que la "niña", en un gesto de solidaridad, se alió con mi Pedrito para dar en las narices a los familiares que esperaban a una nena modosita recitando los consabidos topicazos que se esperan de una criatura de tierna edad.
    Un saludo, Emejota.

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    1. CAYETANO. No he debido pulsar bien desde el móvil porque no se ha publicado el comentario. Lo repito: Decía que menudo par de menudos "guerreros" tu Pedrito y mi prendita.
      Por cierto que la sangre que fluye por las venas de mis hijos es un 50% extremeña, el otro 50% mediterránea. Sangres que como tantas otras confluyeron en la capital.

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  2. La semilla de la libertad prende desde pequeños!
    Entrañable historia.
    Un fuerte abrazo, Emejota, y feliz Navidad!

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    1. NEOGEMINIS. Nada mejor que la libertad interior ya que la exterior está limitada por diversas cortapisas tanto físicas, temporales como sociales.

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  3. La historia corresponde a a Silvie del vídeo o a ti? jajaja
    Besos y salud

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    1. GENIN. Pues hombre, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.....Lo cierto es que el año que me tocaba el Ingreso, 9, me arrancaron del ballet porque por entonces era semillero de putas según mis mayores. No me quedó mas remedio que estudiar....tampoco tenía la ductilidad muscular de Silvie ni otras muchas cualidades para llegar tan lejos. Será por ello que me dedicara a darle vueltas al tarro. Jajjj Será por vueltas!!

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