sábado, 12 de noviembre de 2016

Recuerdos, Segovia y El Parque del Oeste

Hoy,  día en que se publica el fallecimiento del gran Leonard Cohen, poco cabe  añadir sobre este poeta cantor salvo que nació en una maravillosa ciudad donde con gusto me habría quedado a vivir en su día y del que tan solo me resta añadir la pena que sentí cuando me enteré que a una avanzada edad fue víctima de un gran fraude económico que agotó  sus recursos y no le quedó más remedio que volver al ruedo de discográfícas y conciertos allá donde le contrataran.
https://es.noticias.yahoo.com/cohen-sabio-sentido-humor-colaborador-suyo-181445607.html
 Un duro revés para una persona de avanzada edad con supuesta  fe en la vida y sus componentes.  No me extraña el incremento de oscuridad en sus últimas melodías. Solo espero que tuviera acceso  tranquilo al sueño eterno.
https://www.youtube.com/watch?v=n_56ep729TE

En homenaje vayamos con "Suzanne", una de la melodías más escuchadas  en ciertos círculos juveniles bilingües de finales de los años sesenta del pasado siglo.   Porque, si señor@s, lo mejor que disponemos suele ser un pasado cuya porción de felicidad, la que sea, tendemos a sobrevalorar.
Valga de ejemplo el siguiente botón:

Resulta que tenía programada esta entrada sobre el Parque del Oeste, rincón favorito de mis sobrevaloraciones del pasado, pero como  he pasado un par de días por cierta ciudad de Castilla, empapándome de su historia y sus gentes, en otras  palabras,  aspirándola y reviviendo desde distinto ángulo cierta preciosa historia íntima  junto a la misma persona con quien   compartí una especie de sueño tres décadas atrás, aparece este inciso.
 Lo positivo de la vida debería equilibrarse con lo negativo, aunque sea este último lo que más movilice, para mi desencanto.


 Hemos vuelto a  recorrer plazas y callejas, a tomarnos un café  en el mismo punto donde en su día compartiera confidencias con personas del mundillo cinematográfico europeo  ( Jaime Chávarri, Cristina Botto,  Francesca Annis, Bruno Ganz y su mujer .... por decir algo).


 Entonces se trataba de una  joven madre  al cuidado de su niño protagonista  de cierta película rodada en la sierra del Guadarrama junto un Juan Diego Botto de diez años, que rodaba su primera película. También iba acompañado por su madre la refugiada argentina y gran maestra de arte dramático Cristina Botto que comenzaba su andadura profesional por la capital y  me puso al tanto de su experiencia como viuda refugiada del terror así como del cruel mundillo de la interpretación.  Aquel niño (Juan Diego Botto) llevaba la interpretación en la sangre y se le podía augurar un futuro brillante en dicha profesión. No era el caso de mi hijito, pero resultaba tan lindo que lo ficharon en el colegio para rodar una "peli" bilingüe durante los meses de verano de aquel año.


Treinta años nos habían transformado en una vieja andarina y en un hombre en la plenitud previa a cierta incipiente decadencia pateando la ciudad con otros fines.  solo que esta vez la experiencia se había ampliado con largueza en los más diversos sentidos, el del gusto incluido. Gracias por estos días, gracias hijo.




 El Parque del Oeste fue mi rincón favorito durante los años que viví en Madrid. Pateado, hasta la saciedad y sembrado de historietas personales por doquier.
Del bamboleo del tranvía "pepe"  doy fe, pero tampoco era para tanto al acabar convirtiéndose en un simple hábito. Tampoco bamboleaba demasiado, solo un poquito, ni siquiera ocurría a diario.  Menudo par de exagerados estos ciclistas parlanchines.
Cuando lo sustituyeron por un par de lineas de autobús circular: Facultades-Moncloa muchos estudiantes solíamos volvernos caminando por su vía al finalizar  las clases mientras charlábamos  animadamente. Dicha vía corría paralela a un tramo del Parque del Oeste, hasta la plaza de Moncloa donde la mayoría tomábamos el metropolitano, esa gran  diáspora  del subsuelo

Estos recuerdos no son cuestión de sentimentalismo sino de reconocimiento del placer de haber vivido,  patrimonio invisible pero presente. Placer y patrimonio emocional que muchos jóvenes confunden aunque lo persigan sin enterarse.

6 comentarios:

  1. Cohen pasó a la inmortalidad incluso antes de hacerlo carnalmente.
    Segovía tiene un "no sé qué" que me gusta mucho. La recorro siempre que puedo. Y Madrid...que puedo decir....

    Yo también creo que los recuerdos forman parte del patrimonio invisible. Me crié sin los smartphone, así que todavía no tengo esa "malicia" de plasmarlo todo en una foto, sino más bien en la mente...y revivirle después.

    Besote guapa

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    1. MANUEL. Pues por eso mismo Manuel, en ese sentido somos ricos, aunque estas palabras resulten muy impopulares entre muchos miembros de determinados colectivos. Justo de los que más conviene apartarse `porque no entienden y su desconocimiento lo traducen en ataques sin sentido pues nunca aprendieron el arte del respeto. No se puede hacer nada porque aún no disponen de experiencia y puede que nunca tengan la fortuna de alcanzarla. Es como explicarle el desarrollo de una derivada matemática a una criatura de teta.

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  2. Y qué sería de nosotros sin esos recuerdos de esos sitios donde paseábamos de jóvenes. El Parque del Oeste también me trae imágenes y sensaciones de hace mucho.
    Sobre el señor Cohen, yo siempre digo que era un americano con alma de bohemio de París.
    Saludos.

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  3. CAYETANO. Según escribía sobre aquellos paseos universitarios pensé: "seguro que Cayetano también :)." La lengua originaria de los nacidos en Montreal fue el francés y por imperiosa necesidad comercial también el inglés. La arquitectura de la city de Montreal es muy francesa y resulta un verdadero placer recorrer sus calles si bien debido al extremo clima invernal posea una "segunda ciudad comercial" en el subsuelo. No es de extrañar, por tanto, que una persona sensible y poeta captara esas miasmas del ambiente cultural y las interpretara al estilo bohemio de París.

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  4. Yo no era fan de el como cantante, si le apreciaba como poeta, pero como cantante no me gustaba nada, le llamaba "El enterrador", parecia cantar siempre la misma canción, por su tono, sin embargo, curiosamente, le conocí cuando ambos vivíamos en Montreal, el no era muy conocido y frecuentábamos el mismo bar, adonde yo iba por mi mujer que estaba pirriada por el, supongo que por su "arte" nunca supe la verdad completa y eso que nunca he sido celoso, pero me aburría soberanamente cuando cantaba, distinto era cuando recitaba, yo no tenia nada personal en su contra, simplemente que no me gustaba como cantante...
    Pero en fin, que en paz descanse...
    Hoy has hablado de dos ciudades que tienen en común un frío del carajo y que ambas conozco muy bien, aunque viví solo en Montreal.
    Besos y salud

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  5. GENIN. Pues no andas descaminado porque en una entrevista a raíz de recibir el Premio de la Princesa Asturias admitió que no se sentía cantante pero que descubrió unos acordes que aplicaba a todos sus versos y se convertían en canciones. En cuanto a la cuestión femenina, déjame que te diga un secreto a voces, en términos generales por supuesto: Se dice que las hembritas se enamoran por el oído antes que por la vista, al contrario que los varoncitos por tanto, cuanto más grave resulte la voz de un varón más papeletas tiene en la tómbola del ligoteo, y si encima es poeta ..... bueno, bueno, se las lleva de calle. Como así se cuenta que le ocurrió al hombre hasta el final de sus días.
    Mi caso es muy peculiar porque fui "adiestrada" desde bien pequeña a no fiarme de los poetas....y es que mi padre, gran vividor experimentado, casado tarde y loco por su única y tardía hija me transmitió toda su experiencia desde bien enana. Con ese bagage salí al mundo y comprobé que el hombre no iba nada, pero que nada desencaminado, de modo que obré en consecuencia y elegí "un mal menor" porque quería ser madre por encima de la campana gorda, quizás para paliar u olvidar tanta soledad.
    Estuve en Montreal un mes de Mayo con motivo de cierto congreso, a continuación fuí invitada a Alabama. Reconozco que el frío es tremebundo, pero chico, qué quieres, a mi lo de ver tantas ardillitas por los parques me encantaba.
    Segovia tiene un sabor especial, sobre todo si dispones de amistades lugareñas que te muestran no solo los monumentos y su historia, sino la verdadera naturaleza de sus piedras. En fin, no sigo que seguramente lo conozcas mejor que yo, al igual que San Sebastian y Montreal, también Oviedo.

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