viernes, 4 de noviembre de 2016

LA PROPAGANDA QUE ME DA MIEDO




Pasada la fiesta del miedito  insustancial y borreguil que nada  tiene que ver con la celebración judeocristiana tradicional, piadosa por diversos motivos. Seguramente se tratara de temor subrepticio, tan humano, a la muerte,  tan entronizado en dicha cultura.

Escrito lo anterior sin ánimo de ofensa ni crítica hacia unos u otros, todos humanos,  sino simplemente debido a cierta inclinación personal de índole  analítica. Aclarado lo cual,  paso a compartir la siguiente información: Acabo de enterarme de algo que verdaderamente da miedo, mucho miedo, y es que cierta pasta de dientes la anunciada como  propiciatoria de una bonita sonrisa contenía "radio" en su nomenclatura lo cual propició muchas enfermedades bucales y mandibulares, incluidos  serios carcinomas. Quizás  quienes más los padecieran fueran  más proclives a ello por disposición genética puesto que, evidentemente, no todos quienes la utilizamos  en algún momento sufrimos consecuencias maléficas.



No  publicaré imágenes médicas que pudieran ofender, pero las he visto y resultan tremebundas, seguramente por hallarse en  una zona tan directamente visible de nuestro organismo como el rostro.

En resumidas cuentas que los seres tenemos inclinación o instinto natural  a creernos cosas lindas y agradables, que nos ofrezcan esperanza, así como a rechazar lo cruel, duro y difícil que es lo que más parece molestar, quizás por abundante o intenso. De esta tendencia innata  se aprovechan  quienes desean manipular y sacar beneficio  mediante publicidad desmedida.

Nada en contra de dar a conocer cualquier producto para introducirlo en el mercado si se piensa que ello reportará beneficios tanto a compradores como a vendedores, lo que ocurre es que tanto abuso de la publicidad excesiva me ha llevado a desconfiar automáticamente de los productos que más se publicitan, o  más necesitan publicitarse y parece que este sería el caso.

Desconozco el nombre de la pasta de dientes en cuestión que contenía radio, tan solo se que se trataba de la que se publicitaba en los primeros años de la televisión del siglo pasado, década de los  sesenta quizás también setenta como la que proporcionaba  una SONRISA BONITA.

14 comentarios:

  1. Yo te agradezco mucho que no publicaras las fotos :)
    Besos y salud

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  2. GENIN. Ya aprendí la lección, ya. Tampoco hoy estamos libres de engaño solo que las consecuencias las pagan otros. En resumidas cuentas que lo natural suele ser lo mas fiable .... y por ende lo que menos se publicita aunque afortunadamente los medios ya lo van reconociendo y la publicidad de dichos productos naturales no avasalla como otras.

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  3. La televisión se está convirtiendo en una enorme teletienda, en la que de vez en cuando dan noticias, diseccionan películas y sesudos tertulianos meten su repetido mensaje entre anuncio y anuncio.
    Y nosotros olvidando aquello tan antiguo de que "el buen paño en el arca se vende".
    Besos.

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    1. JUAN: Estoy totalmente acuerdo contigo, lo malo es que en los tiempos que corren muchos ni siquiera conocen el significado de paño ni de arca. Afortunados los que hemos tenido un recorrido lo suficientemente amplio como para haber vivido tantos cambios culturales. Me parece un verdadero tesoro que nadie nos podrá arrebatar mientras no enfermen nuestras neuronas.

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  4. Por la boca muere el pez. Y también todo bicho viviente. Comemos conservantes, colorantes y espesantes; nos lavamos y enjuagamos con elementos venenosos o radiactivos; respiramos mierda... Cómo no padecer enfermedades si vivir ya presupone un riesgo diario. Y la maquinaria del mercado no se para por nada ni por nadie. Un modelo insostenible a largo plazo.

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    1. CAYETANO. Me debí olvidar de pulsar "publicar" al responderte. Repito, pues. Quise comentar que tu comentario me recordó al "efecto vacuna".

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  5. En Venezuela, esa publicidad decía que si no tenías sonrisa P...(nombre del dentífrico), no tenías una sonrisa sana. Y eso vendió mucho...Ya ves, ahora ya vemos que no era tan sana.

    Besote guapa

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    1. MANUEL. Una pena y lo peor es que se puede extrapolar en otros tantos sectores, el del tabaco, por ejemplo. Lo que más me molesta es la seguridad con que cada sector vende su producto, engañándose y proyectando su desconocimiento más o menos parcial sobre la multitud. Así "avanza" la historia ....a trompicones.

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  6. Hay que estar siempre en estado de alerta y con capacidad de analizar lo que nos dicen, con criterio libre de prejuicios y falsas ilusiones. Es difícil pero en eso consiste la auténtica libertad personal. Lo de la pasta de dientes me ha dejado pasmada. A saber cuántos males proceden de productos publicitados como excelentes.
    Habrá que volver al bicarbonato y al limón.

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    1. AMALTEA: De acuerdo. Me hace gracia porque cuando me enteré, puse el bicarbonato de siempre a mano.
      También he visto el vídeo del proceso de fabricación de la pasta de dientes comenzando con la destrucción del medio.... pero bueno, la ignorancia es atrevida y seguramente mi pensamiento esté abundando en atrevimiento porque estoy convencida que mi aportación personal al deterioro del medio ambiente tanto por activa como por pasiva también sería reprobable...comenzando con el uso de combustible "diesel" para viajar, por ejemplo, y me duele tanto que debería "cerrar el pico".

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  7. La TV anuncian a quien lo paguen, no hacen análisis de productos y solo excluyen los políticamente incorrectos si es necesario, solo hace falta ver las paginas de contactos de los "periódicos solidarios y defensores de los derechos de las mujeres y tal" para comprobar que aquello de "poderoso Caballero es Don Dinero" nunca perderá validez...

    Un saludo

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    1. TEMUJIN: No sabes lo bien que te comprendo. Soy madre de varones y me tocó la responsabilidad de su educación en su totalidad guiándoles de pequeñitos con bridas de seda, sin gritos y procurando salvar no pocas trabas a mi costado. Lo cierto es que mi profesión también propició que me entendiera bien con ambos géneros y lo único que valoro es el buen corazón y el razonamiento de las personas. Cuando se me habla de género no dejo de plantearme como sería si me hubieran nacido varón, porque nadie elige su género, ni siquiera circunstancias, aunque a estas alturas de mi película personal pueda imaginarlo.
      El dinero, per se, compra muchas cosas todas materiales a seres materialistas, pero no lo principal a los verdaderamente ambiciosos, de los cuales muchos buscan el poder mundano. Si bien un salario decente resulte imprescindible para la supervivencia y la dignidad. A veces el exceso de dinero puede adocenar, implementa la pereza congénita del ser humano e impide que se agudice el ingenio. Los verdaderos valores, me parece, que residen en la variedad de experiencias diversificadas y entretejidas a base de imaginación y un mínimo de sana inteligencia, pero de esto último uno se suele dar cuenta a la hora del jubileo aproximadamente, que es cuando dispone de más tiempo para pensar.

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