jueves, 27 de octubre de 2016

LA AGRESIVIDAD SANA COMO BASE PARA EL LOGRO DE CIERTA INDEPENDENCIA.

La agresividad sana resulta necesaria para no sucumbir ante quienes quisieran dominarnos o sobreprotegernos.  Es probable que todos conozcan la Historia de Hansel y Gretel, pero no se si se habrán preguntado por su sentido más profundo porque en el superficial, como todos los cuentos, resulta disparatado.

  En este cuento de hadas, la madre abandona a los niños en el bosque (como Pulgarcito, pero ese es otro cuento que valora el ingenio para sobrevivir al desamparo) porque no puede hacerse cargo de ellos, no puede atender adecuadamente sus necesidades.  Entonces, Hansel y Grethel encuentran a la bruja de la casa de pan de jengibre.  La bruja es quien lo tiene todo y aunque les encarcela les ofrece todas las cosas buenas. (para comérselos después) Sin embargo, es quien más amenaza con destruirlos.
 Quien los obliga a defenderse solos en el mundo es la madre que les abandona, no precisamente quien  se lo ofrece todo gratuitamente.  Quien puede proporcionarles todo lo que necesitan es la persona verdaderamente peligrosa, la bruja.  Esto significa que quienquiera, persona o estamento, ofreciéndonos todo lo que deseamos o tomando decisiones por nosotros y diciéndonos continuamente lo que tenemos que hacer, no nos dejará espacio para crecer, para madurar. El, o ella debería ser el primero en madurar, en crecer, pero no puede porque se encuentra encarcelado por el ansia  de dominio, la peor de las cadenas.  La responsabilidad, por tanto, tan solo reside en nuestra voluntad, suponiendo que dispongamos de algún gramo.
  Para combatir esta situación y hacer valer nuestra propia individualidad necesitamos de una sana asertación y esta no se consigue sino mediante cierta agresividad, al principio quizás un tanto incoherente pero  posteriormente la madurez debería cohesionarla equilibradamente, de lo contrario se convertiría en   profundo ridículo que provoque  vergüenza ajena.  Ahora delegamos nuestra voluntad eligiendo cada cierto tiempo unos muñecos  de feria  a los que lanzar pelotas de goma a  alto precio, aunque eso no parece importarles demasiado por que siempre vuelven al mismo lugar, no importa lo fuerte que lancemos el proyectil de turno.


  Obra  de Susana Kalibatas.

Los mitos y los cuentos de hadas de diversas culturas describen diversas versiones de la figura de la bruja que se come a los niños.   De bebés todos hemos estado a merced de una figura femenina que ejerce sobre nosotros un poder absoluto y que en ocasiones puede tornarse sumamente destructiva y negativa.  Al comienzo mamá es para nosotros el mundo entero y estamos totalmente identificados con ella, originariamente fuimos uno con su cuerpo e incluso después de nacer; nuestra independencia depende de ella.

El progenitor que durante mucho tiempo se muestra posesiv@ con su hijo y lo sobreprotege le impide evolucionar  hasta tal punto que la criatura tan solo será la proyección de sus mayores en el mundo porque estos lo habrán engullido tras haberlo engendrado.  ¿Antropofagia?

Quizás por ello el poder primordial en la antigüedad establecido inicialmente en forma de religiones  dictaminaría ciertos ritos de iniciación tan  pueriles y crueles como sus dirigentes (la ablación, por ejemplo) en su propio interés, dirigido a imberbes, es decir niños y jóvenes.  Los más débiles no sobrevivían, no resultaban elementos útiles a su sociedad.
Lo patético en la actualidad consiste en observar la banalización de los antiguos rituales, la  pérdida de su funcionalidad en lugar de alguna inteligente sustitución y no seguiré  escribiendo sobre  banalidades porque los calentones resultan perjudiciales a cualquier vehículo, especialmente los más antiguos.  Mejor enfriar, incluso congelar y luego esperar sentado a ver, no exentos de ira transformada en pena, las barbas del vecino pasar.



Nada tiene  que ver lo siguiente pero extrañamente se me presenta relacionado con la cuestión del momento, lo de  cierta sana agresividad inevitable. Me viene a la mente la imagen de la guardia suiza del Vaticano.   Suiza, un país neutral, con el nivel económico de vida más alto de Europa, sin ejército, pero   los varones a partir de la mayoría de edad hasta bien entrada la madurez han de abandonar sus actividades  cada cierto tiempo. (El espacio de tiempo no lo tengo claro, puede que  el servicio se espacie más de doce meses, quizás veinticuatro o varíe según franjas de edad,) para cumplir con su peculiar e insistente "servicio militar", para aprender a utilizar las armas y defenderse.  Lo conozco bien porque de jovencita antiguos amigos suizos se quejaban amargamente cuando los españolitos varones protestaban en las asambleas de  cierto juvenil y europeo crucero trasatlántico  ante la obligatoriedad del servicio militar. Corría el año 1966.
 Ojo, que no  estoy defendiendo esto último  en absoluto, más bien lo detesto y me alegra que los ejércitos se compongan de mercenarios. ¿Aún desconozco a  quien no haya vendido alguna vez su tiempo, su energía, lo cual al fin y al cabo no es sino  vida misma,  a cambio de algún mendrugo ante la inminencia de  inanición. A la postre se me antoja como el ORIGEN del trabajo por cuenta ajena, por no mencionar la esclavitud.  Lo que ocurre es que existen mendrugos quiméricos y los más inocentes se sentirán engañados por la gran teta social donde abrieron los ojos la  primera vez tras algún rozamiento (como ocurre entre las piedras para hacer fuego) relativamente afortunado entre dos mamíferos de género humano, engañados a su vez `por sus ancestros.

Hay que ver cómo nos gustan los cuentos, a servidora la primera,  que me los tragaba a puñados y hasta  burdamente los inventaba ya que por entonces no existía televisión en los hogares humildes, ondas Hertzianas (radio) en todo caso.  Al menos hay que reconocer el mérito de las historietas: nos tienen entre-tiempo-idos. es decir, entretenidos.  ¿Será por ello que sus intérpretes nos resulten tan atrayentes?

10 comentarios:

  1. Una independencia totalmente pacífica se me antoja como algo raro y poco frecuente. Debe darse una situación de cierta convulsión para decidir un cambio radical, donde se plantee la ruptura, aunque sea en silencio y de forma educada.
    Sobre los cuentos clásicos como Hansel y Gretel, Pulgarcito, la Cenicienta o Caperucita Roja... llenos de brujas, madrastras malvadas, madres sin corazón, lobos peligrosos...relatos crueles y tremendos en su origen y que después fueron adaptados y suavizados para niños, sobre todo gracias a la factoría Disney.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. CAYETANO. Resulta que he de darte la razón y mira que me esfuerzo en unir extremos de manera pacífica, pero solo me funciona de piel adentro porque no puedo ser responsable de los procesos ajenos y mira que me esfuerzo por comprender que hasta las estrellas me fui. Vale, los podre comprender mas o menos pero no compartir.

    ResponderEliminar
  3. La violencia forma parte de nuestra vida, queramos o no. Es lo que nos queda de aquellos tiempos de cazadores y recolectores, pero que ahora, lejos de perderlos, los suprimimos. Algunos creen que las psicosis son parte de aquel pasado violento, para nuestra propia supervivencia.

    Besote guapa

    ResponderEliminar
  4. MANUEL. Interesante teoría, bueno, en realidad mucho debe quedarnos de aquellos lejanos tiempos cuando de vez en cuando nos topamos con rostros que nos recuerdan a los neandertales. En los libros de mi tiempo se decía que no se mezclaron con los sapiens, cosa que siempre me extrañó sobremanera. Ahora se dice lo contrario, lo cual tiene más sentido por obvio.

    ResponderEliminar
  5. Estoy totalmente de acuerdo, necesitamos de un buen grado de agresividad, totalmente controlada, aunque no lo logremos siempre, para ir por la vida y tener cierto "éxito". :)
    Besos y salud

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. GENIN. Lo llevamos claro a partir de la experiencia, la clave consiste en lo que cada cual interprete como "autocontrol". Disfruta con tu familia. ¡A partir del siete espero la visita de alguno de los míos y no veas cómo pienso disfrutarlo, se trata de cierto buen mozo, hecho a mi medida, con el que suelo irme de farra cuando circunstancias permiten, nos relajamos mutuamente y largamos lo que nadie comprendería salvo nosotros. Espero que mis nietos prosigan con las buenas costumbres, ejemplo no les ha de faltar! Luego llegará la muchedumbre por navidad y me tocará jugar a las abuelitas formales, bastante más aburrido, pero será tiempo de siembra, el tiempo de recogida resulta mucho más amable.

      Eliminar
  6. Es cierto, parece que esos muñecos de feria elegidos cada cierto tiempo y que siempre están dispuestos a nuestras denostaciones, cobrandonos por ello un alto precio, están dispuestos a volver. Ayer vimos el amago, mañana se corrobora su vuelta.
    Llevas razón, nos faltan ...., diré agresividad, por educación y por si nos lee algún menor.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. emejota28 de octubre de 2016, 13:36
      JUAN. En política, como en la vida, me remito a viejos refranes de "por sus obras les conocereis", "obras son amores y no buenas razones" y "a los hechos me remito". Comprenderás que materializar con fortuna resulta complicado para los que gustan del engaño propio y ajeno por intereses inconfesables hasta para sí mismos. Seguro que si algunos se vieran como les vemos los demás echarían a correr de miedito y no entro en cuestión de colores, por cierto que la mezcla del rojo con azul da color marrón, color caquita.

      Eliminar
  7. Desde luego, los cuentos proyectan temores y establecen advertencias y prohibiciones, es la función ejemplar la primera impronta que queda en la mente infantil.
    Los hermanos Grimm, cuando recogieron las leyendas y cuentos populares se percataron de la crueldad de la mayoría. En realidad, los cuentos mostraban una horripilante realidad: el abandono de los niños, maltrato y etecé. Creo que para publicar los cuentos hubo que suavizar algunas historias, por macabras.

    ResponderEliminar
  8. AMALTEA. Tengo dudas "trascendentales" al respecto, o quizás solo crueles. En fin, que convendría inventar alguna escuela para padres aguerridos donde se enseñaran las claves para reconocer el grado de madurez de sus infantes y el momento de mostrarles la rudeza antes que esta les engulla. La necesidad de enseñarles mediante ejemplos no solo las bondades de la vida, sino también las crueldades sin anestésicos. Se me ocurre que si hubiera nacido en Esparta no habría sobrevivido a las frías aguas del río más cercano, eso seguro. Visto lo visto, y con perspectiva me da la impresión que algunos nos encontramos por aquí de pura casualidad... y conviene aprovecharla al máximo.
    Respecto a los hermanos Grimm, me parece haber leído en los textos de Joseph Campbell que antes de escribir los cuentos se dedicaron a "entrevistar" a los más ancian@s de las aldeas de su entorno a modo de "trabajo de campo". Y es que el mundo rural sabe mucho de crueldades.... ¡y qué bien lo sabe disimular tras el manto de las rutinas perentorias para su supervivencia! Quizás por ello muchos aldeanos encontraban protección y abrigo tras las murallas de las ciudades .... para encontrarse más de lo mismo pero con más hipocresía disfrazada de fraternal ciudadanía.

    ResponderEliminar