miércoles, 11 de marzo de 2015

PREMONICIONES MUSICALES





PREMONICIONES MUSICALES I

Parecía que toda su vida hubiera estado marcada por diversas melodías, cuando se puso con la lista salieron más de las esperadas, todas importantes todas necesarias, indicio de una profusa vida interior así como de una profunda soledad que brotaba mansamente desde un interior agrietado.  Fueron apareciendo espontaneamente a lo largo del devenir de su tiempo  melodías de lo más diversas que parecían adelantarse a los acontecimientos como para advertirle de algún cercano  porvenir y aunque hacía oídos sordos  no podía resistirse a dejar de escucharlas. - Cuando me hayais curado os escucharé – A toro pasado, como siempre,  para no variar.-  Se repetía. Así hasta que acabó por aprender algo sobre ciertas cuerdas ocultas en sus entrañas.

Empezar por el final puede resultar lo más natural cuando se percibe el presente como un enemigo del pasado, tal vez porque  el primero resulte demasiado ávido y desagradecido porque rara vez  parece recordar  la ambrosía de antaño en contrapartida de sus amarguras. -Presente siempre injusto, te mereces el desprecio del paso del tiempo-  pensaba a veces como escupiendo al cielo para acabar arrepintiendose y avergonzada asumir que el tiempo tal y como lo experimentamos en versión humana no existía, que solo era eso,  una versión y que tan solo su persona fue, estaba siendo y sería hasta la extinción responsable de todos sus avatares, circunstancias incluidas, y encima agradecida por dicho  efímero instante, glorioso en tantas ocasiones.

La última premonición hasta la fecha  formaba parte de la Novena Sinfonía de Beethoven,  No se trataba de la heroica, sino de la última. ¿La prueba del nueve  de aquellas lejanas cuentas infantiles?  Lo primero que suele venir a la mente al recordar la novena de Beethoven suele ser el cántico final a la Alegría como tópico fehaciente de la misma, muy sagitariano, tanto como su autor, por cierto; pero en este caso se trataba del  ADAGIO MOLTO E CANTÁBILE, mucho más reposado que se le antojaba a modo de  lánguida, difícil y repetitiva despedida .

https://www.youtube.com/watch?v=kBzNvKUUbf0

Primeros minutos: se establecen los compases iniciales que se irán repitiendo con diversa intensidad  a lo largo de los 15’ 55’’ que dura la pieza versión Karajan.



 Comienza de una manera bastante melancólica, como si previera cierto riesgo de apagado final en al menos  dos ocasiones a lo largo de la obra.  En el minuto 7’30’’ se percibe el declive de ánimo a través de  compases mucho más lentos.  Repite, repite, no se lo puede creer, no puede parar de repetírselo.  Como si se tratara de un soliloquio consolador que está dando las últimas bocanadas.  Algo  impide alcanzar el silencio definitivo e inicia nuevas inspiraciones desde el 8’50’’ hasta el 10’30’’ en que parece volver a apagarse definitivamente alrededor del 11’. Más no llega a ocurrir.
En el 11’20’’ vuelve a renacer, esta vez con más intensidad y se reafirma en el 12´ ahora con  mayor potencial  para volver  a repetir los compases  de manera clara y contundente, ya  plenamente consciente de su final pero con una  despedida intensa y vibrante a modo de  resumen final en el minuto  15´30’’  previo cierto temblequeo  anterior alrededor del 14’18’’, tan diametralmente diferente de los tímidos compases del principio.





Como había ocurrido en  ocasiones anteriores perder el gusto por escuchar de manera continua una melodía estaba indicando el final de cierto periodo/ciclo/etapa.  Ya había cumplido misión en su psique. Otra flor podría abrirse a la luz de un nuevo día.

Aquel día,  desde la ventanilla del vehículo pudo disfrutar de un precoz campo de amapolas  entre naranjos. Bien, bien, bien, se dijo,  una nueva aventura debería llamar a su puerta. Intentaría emular la anterior, pero la melodía aún no aparecía, ¿y si fuera silencio?

https://www.youtube.com/watch?v=6pWub12DUoU&t=126



8 comentarios:

  1. No se a que se deberá pero yo escucho cada vez menos música, algo que fue vital para mi hasta no hace tantos años, además cantaba todos los días, me encantaba la músuica clásica, la moderna, en fin todo tipo de música, ahora no, en fin será la edad... :(
    Besos y salud

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  2. GENIN. Me aplico el cuento Genin. Gracias. Los predecesores siempre me advertis para mi consuelo.

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  3. Con el paso del tiempo se cambia de gustos musicales. Hoy aprecio mucho más la clásica que de joven. Lo mismo me pasa con la literatura. Desde que tengo la aplicación Spotify en el móvil. escucho música cuando camino, en el Metro, en el Bus...

    Saludos

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    1. LUIS ANTONIO. Es buena idea la app de spotify en el móvil. Gracias.
      Desde hace años llevo mi música favorita en una tarjeta micro insertada en el móvil y me da marchita cuando monto en bici o camino. Mi hijo tiene un chisme para escuchar música mientras nada pero hasta que no me lo preste no tendré opinión aunque me ha dicho que podría molestar en la oreja.

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  4. Cuando escucho Beethoven, lo disfruto mucho. Era de mis favorito para estudiar. Tengo algunos movimientos en el movil.

    Besos

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  5. Yo también amo el silencio. Y los sonidos de la naturaleza.
    Porque creo que soy cada día más simple. Y me gusta.

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  6. MARIA JESÚS. El silencio es tan diverso como el tiempo que ocupa. Ufff, se me acaba de ocurrir.. El caso es que aun tengo que profundizar más en ello.
    Lo que. cuentas tiene sentido.
    ..

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